El templo y, en realidad, el resto de las dependencias ofrecen diversas contradicciones entre los conceptos empleados con respecto a los recursos del lenguaje formal que los resuelven.

El edificio en sus distintos componentes fue construido con la categoría de colegiata y la grandeza propia de una sede catedralicia. Espacialmente se articula mediante una disposición que es propia de la Edad Media. Este hecho se hace patente en lo que respecta a utilizar la organización de la tipología reiterada desde los monasterios del cister, asimilados por los constructores de las catedrales. Circunstancia observada por Braunfeis, quien afirma “es probable que las catedrales adoptaran los motivos de los monasterios, y no al revés”. En san Nicolás se manifiesta en la disposición del claustro, adosado al lado norte del templo, además de evidenciar su manifiesta jerarquía con respecto al conjunto edificado. El citado autor señala como en lo funcional el claustro “en el siglo XI… se convirtió en el motivo arquitectónico principal de todo el monasterio”, añade que “ (en el cister) la iglesia está situada al Norte y el claustro al Sur. . . (aunque la disposición) del refectorio, ha obligado tantas excepciones que apenas puede confirmar ya la regla”, En otro pasaje Braunfels indica que “en toda la Edad Media y el Renacimiento, no se intentó nunca alterar la disposición de las dependencias en tomo al claustro, iglesia, sala capitular. Resulta en san Nicolás de la mayor importancia la relación entre el templo y el claustro.

Como en los monasterios medievales, también en san Nicolás la sala capitular está situada junto a la campata de levante. Orientado a poniente el acceso, cuyo hueco enmarca la magnifica portada de tipo retablo, cuyas las columnas salomónicas ofrecen con su dinamismo el protagonismo más caracterizado.

Se hace preciso insistir con más referencias medievalizantes. El huerto o jardín situado en el área central del claustro, debido a la disposición de sus componentes, es la rememoración palpable de la permanencia y conservación en época moderna de la iconografía medieval del Paraíso. Tal como analiza Santiago Sebastián27 en un trabajo de iconografía y simbología, en la adecuación de las estructuras medievales a través del modelo del jardín de Manga en Coimbra, y su incorporación al patio de los Evangelistas en El Escorial. Entendemos que con la realización del templo alicantino aquella configuración prolonga su cronología hasta la centuria siguiente, en pleno seiscientos.

“El claustro es uno de estos lugares privilegiados que está configurado como ciudad sagrada. . . en cuyo centro se cruzan las coordenadas espaciales y temporales, se señala en la representación del claustro por medio de un pozo, un árbol, una fuente o columna.. .a manera de escala celeste”*. En el centro del patio escurialense “fue instalado un templete de forma octogonal, del que salen cuatro caminos o ríos, siguiendo el modelo monástico que considera la idea de claustro como Paraíso”*.

De tal manera que el tema de la iconografía del Paraíso encuentra nuevas versiones realizadas durante la Contrarreforma. En el claustro de san Nicolás los cuatro andadores y los caños de la fuente del centro, también se identifican como la fuente de la caridad.

* Sebastián López, Santiago. “La versión iconográfica del paraíso en el patio de Los Evangelistas”