• PASCUA: ¿QUÉ ES LA PASCUA?

El tiempo pascual comprende cincuenta días (en griego = «pentecostés», vividos y celebrados como un solo día: «los cincuenta días que median entre el domingo de la Resurrección hasta el domingo de Pentecostés se han de celebrar con alegría y júbilo, como si se tratara de un solo y único día festivo, como un gran domingo» (Normas Universales del Año Litúrgico, n 22).

El tiempo pascual es el más fuerte de todo el año, que se inaugura en la Vigilia Pascual y se celebra durante siete semanas hasta Pentecostés. Es la Pascua (paso) de Cristo, del Señor, que ha pasado el año, que se inaugura en la Vigilia Pascual y se celebra durante siete semanas, hasta Pentecostés. Es la Pascua (paso) de Cristo, del Señor, que ha pasado de la muerte a la vida, a su existencia definitiva y gloriosa. Es la pascua también de la Iglesia, su Cuerpo, que es introducida en la Vida Nueva de su Señor por medio del Espíritu que Cristo le dio el día del primer Pentecostés. El origen de esta cincuentena se remonta a los orígenes del Año litúrgico.

Los judíos tenían ya la «fiesta de las semanas» (ver Dt 16,9-10), fiesta inicialmente agrícola y luego conmemorativa de la Alianza en el Sinaí, a los cincuenta días de la Pascua. Los cristianos organizaron muy pronto siete semanas, pero para prolongar la alegría de la Resurrección y para celebrarla al final de los cincuenta días la fiesta de Pentecostés: el don del Espíritu Santo. Ya en el siglo II tenemos el testimonio de Tertuliano que habla de que en este espacio no se ayuna, sino que se vive una prolongada alegría.

La liturgia insiste mucho en el carácter unitario de estas siete semanas. La primera semana es la «octava de Pascua’, en la que ya por rradici6n los bautizados en la Vigilia Pascual, eran introducidos a una más profunda sintonía con el Misterio de Cristo que la liturgia celebra. La «octava de Pascua» termina con el domingo de la octava, llamado «in albis», porque ese día los recién bautizados deponían en otros tiempos los vestidos blancos recibidos el día de su Bautismo.

Dentro de la Cincuentena se celebra la Ascensi6n del Señor, ahora no necesariamente a los cuarenta días de la Pascua, sino el domingo séptimo de Pascua, porque la preocupaci6n no es tanto cronológica sino teol6gica, y la Ascensión pertenece sencillamente al misterio de la Pascua del Señor. Y concluye todo con la donaci6n del Espíritu en Pentecostés.

La unidad de la Cincuentena que da también subrayada por la presencia del Cirio Pascual encendido en todas las celebraciones, hasta el domingo de Pentecostés. Los varios domingos no se llaman, como antes, por ejemplo, «domingo III después de Pascua», sino «domingo III de Pascua». Las celebraciones litúrgicas de esa Cincuentena expresan y nos ayudan a vivir el misterio pascual comunicado a los discípulos del Señor Jesús.

Las lecturas de la Palabra de Dios de los ocho domingos de este Tiempo en la Santa Misa están organizados con esa inrenci6n. La primera lectura es siempre de los Hechos de los Ap6stoles, la historia de la primitiva Iglesia, que en medio de sus debilidades, vivió y difundió la Pascua del Señor Jesús. La segunda lectura cambia según los tres ciclos: la primera carta de San Pedro, la primera carta de San Juan y el libro del Apocalipsis.

– ¿Qué entendemos los Cristianos por Resurrección de Jesús?

La Resurrección de Jesús es un hecho real, histórico (como todo lo que dicen los Evangelios sobre Jesús de Nazaret) y meta histórico, es decir, que vá más allá, pues anticipa nuestra propia resurrección. Cuando pienses en esta verdad de fe, toma en cuenta estas cuatro afirmaciones:

  1. .La resurrección de Jesús no es una vuelta a su vida anterior, para volver a morir de nuevo. Jesús entra en la vida definitiva de Dios; es «exaltado» por Dios (Hch 2,23); es una vida diferente a la nuestra. (Rm 6, 9-10)
  2. .Jesús resucitado no es una «alma inmortal», ni un fantasma. Es un hombre completo, con cuerpo, vivo, concreto, que ha sido liberado de la muerte, del dolor, de las limitaciones materiales, con todo lo que constituye su personalidad.
  3. Dios interviene, no para volver a unir el cuerpo y el alma de Jesús, sino que ocurre un nuevo prodigio, una intervención creadora de Dios. El Padre actúa con su fuerza creadora y poderosa, levantando al muerto Jesús a la vida definitiva y plena.
  4. No se trata de que Jesús resucitó «en la fe» de sus discípulos, o «en su recuerdo». Es algo que aconteció verdaderamente en el muerto Jesús y no en la mente o en la imaginación. Jesús realmente ha sido liberado de la muerte y ha alcanzado la vida definitiva de Dios.

  • ETIMOLOGIA Y TRADICIONES DE PASCUA

La tradición de los Huevos de Pascua

Todo comienza en Semana Santa y culmina con el Domingo de Pascua, que se presenta como una de las más importantes fiestas religiosas.

La Semana Santa comienza con el Domingo de Ramos, una de las conmemoraciones más importantes para la cristianidad. Muchos fieles van a misa con ramos de olivo -símbolo del recibimiento de Cristo en Jerusalén- para que sean bendecidos.

En esta semana se recuerda la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús. Con el Domingo de Ramos se evocó la entrada de Cristo en Jerusalén. Según la fe católica, el pueblo judío le dio la bienvenida agitando ramos de olivo.

A partir del jueves próximo -día que se conmemora la Ultima Cena- la liturgia religiosa adquiere mayor importancia. El viernes santo se evoca el tormento de Cristo en su marcha hacia el Calvario y el domingo, con la Pascua de Resurrección, se festejará el paso de la muerte a la vida del Hijo de Dios.

La Pascua constituye el fundamento sobre el cual se asienta y gira toda la vida del cristianismo. Es festejada por millones de fieles en todo el mundo y el Papa da la bendición en una misa urbi et orbi desde la Basílica de San Pedro.

Desde los comienzos de la humanidad, el huevo fue sinónimo de fertilidad, esperanza y renacimiento. El huevo adiquirió importancia dentro de la mitología egipcia cuando el Ave Fénix se quemó en su nido y volvió a renacer más tarde a partir del huevo que lo había creado en un principio. También los hindúes sostenían que el mundo había nacido de un huevo.

Los huevos de pascua en la antigüedad eran de gallina y de pato, y en la Edad Media les eran regalados a los chicos durante las celebraciones. Al tiempo, los cristianos comenzaron a obsequiarse huevos durante la Semana Santa con regalos y al principio el siglo 19, en Alemania, Italia y Francia, aparecieron los primeros huevos hechos con chocolate con pequeños regalos adentro.

En cuanto a la decoración, los huevos de pascua siempre han representado un desafío para los reposteros. Pero las diversas culturas fueron decorando de manera diferente los huevos. En sus comienzos, eran pintados a mano con colores estridentes que representaban la luz del sol. Los huevos se hacían uno a uno con un molde prefabricado, lo que dificultaba mucho su elaboración masiva. Los colores estridentes fueron apareciendo con las grandes producciones de huevos, por los años 20 y 30 del siglo pasado.

La tradición del conejo de Pascua

El conejo de Pascua no es un invento moderno. Tiene su origen en las celebraciones anglo-sajonas pre-cristianas. El conejo, un animal muy fértil, era el símbolo terrenal de la diosa Eastre, a quien se le dedicaba el mes de abril.

El conejo, como símbolo de Pascua, parece tener sus orígenes en Alemania donde es mencionado por primera vez en unos textos del siglo XVI. Los primeros conejos comestibles se fabricaron en Alemania en el siglo XIX de pastelería y azúcar.

El conejo de Pascua fue introducido en EE.UU. por los inmigrantes alemanes que llegaron al Pennsylvania Dutch Country durante el siglo XVIII. La llegada del «Oschter Haws» se consideraba uno de los grandes placeres de la infancia, equivalente a una visita de Papá Noel en Noche Buena. Los niños creían que si se portaban bien, el «Oschter Haws» pondría huevos de colores.

Los niños construían nidos en lugares apartados o escondidos de la casa, el granero o el jardín para que pusiera sus huevos el conejito. Más tarde empezaría la tradición de construir elaboradas cestas para poner los huevos.

  • La Paloma o «Colomba» pascual, un pan dulce y adornado con forma de ave, es también un símbolo cristiano. La forma de paloma era utilizada muy frecuentemente en los antiguos sagrarios donde se reservaba la Eucaristía. El símbolo eucarístico se convirtió luego en el pan dulce que suele compartirse, en algunos países europeos -especialmente en Italia- en el desayuno de la Pascua y de la «Pasquetta», el lunes de Pascua.
  • La palabra «pascua» proviene según la Biblia de la raíz psh (cojear. andar con muletas, saltar): Dios saltó, omitió las casas donde se celebraba la pascua en la última de las plagas de Egipto (Ex 12.13.23.27). Pero esta etimología bíblica es secundaria. De hecho, la pascua de la salida de Egipto no es la primera que celebraron los israelitas; se habla de ella sin previa presentación o explicación en Ex 12,21, como de algo ya conocido y preexistente.
    Otros han querido derivar su etimología del acádico pasâhu (calmar, apaci­guar) o de una raíz egipcia que significa «golpe».
  • El tiempo pascual comprende cincuenta días (en griego = «pentecostés», vividos y celebrados como un solo día: «los cincuenta días que median entre el domingo de la Resurrección hasta el domingo de Pentecostés se han de celebrar con alegría y júbilo, como si se tratara de un solo y único día festivo, como un gran domingo» (Normas Universales del Año Litúrgico, n 22).
  • En sus orígenes la Fiesta Pascual era una fiesta de nómadas pastores o seminómadas. Se celebraba fuera del santuario, sin sacerdote ni altar. Consistía en el sacrificio de un animal joven para obtener la fecundidad y prosperidad del ganado. La víctima era asada a fuego, no se le podía romper ningún hueso. Con su sangre se untaban los palos de la tienda (más tarde, las jambas de las puertas), para así alejar amenazas o desastres, verdadero rito protector de peligros. En principio, el rito del sacrificio del cordero no incluía banquete. Al incluirse éste, se comía acompañado de pan sin levadura de los beduinos y hierbas amargas, hierbas del desierto, no hortalizas. Se cenaba con el atuendo de quien está preparado para una larga marcha: báculo de pastor en mano, lomos ceñidos, sandalias en los pies[6] . La fiesta era de noche, noche de luna llena, la más luminosa. Era una fiesta anual, fiesta de primavera, tiempo en que se salía con el rebaño a la búsqueda de pastos, momento decisivo y peligroso. El carácter de esta fiesta era cíclico (el eterno retorno de las estaciones) y tenía, en su origen, aire de ritmo mágico más que histórico.
  • La Pascua judía evoca liberación, independencia. En la fiesta de la Pascua, los judíos se reunían a comer cordero asado y ensaladas de hierbas amargas, recitar bendiciones y cantar salmos. Celebraban la liberación de la esclavitud de su pueblo. Jesús es el nuevo cordero pascual que nos trae la nueva liberación, del pecado y de la muerte.
  • El Cirio Pascual
  • Es el símbolo más destacado del Tiempo Pascual. La palabra «cirio» viene del latín «cereus», de cera. El producto de las abejas. El cirio más importante es el que se enciende en la vigilia Pascual como símbolo de cristo – Luz, y que se sitúa sobre una elegante columna o candelabro adornado.
  • El Cirio Pascual es ya desde los primeros siglos uno de los símbolos más expresivos de la Vigilia. En medio de la oscuridad (toda la celebración se hace de noche y empieza con las luces apagadas), de una hoguera previamente preparada se enciende el Cirio, que tiene una inscripción en forma de cruz, acompañada de la fecha del año y de las letras Alfa y Omega, la primera y la última del alfabeto griego, para indicar que la Pascua del Señor Jesús, principio y fin del tiempo y de la eternidad, nos alcanza con fuerza nueva en el año concreto que vivimos. Al Cirio Pascual se le incrusta en la cera cinco granos de incienso, simbolizando las cinco llagas santas u gloriosas del Señor en la Cruz.En la procesión de entrada de la Vigilia se canta por tres veces la aclamación al Cristo: «Luz de cristo. Demos gracias a Dios», mientras progresivamente se van encendiendo los cirios de los presentes y las luces de la iglesia. Luego se coloca el cirio en la columna o candelabro que va a ser su soporte, y se proclama en torno a él, después de incensarlo, el solemne Pregón Pascual.Además del simbolismo de la luz, el Cirio Pascual tiene también el de la ofrenda, como cera que se gesta en honor de Dios, esparciendo su Luz:«acepta, Padre Santo, el sacrificio vespertino de esta llama, que la santa Iglesia te ofrece en la solemne ofrenda de este cirio, obra de las abejas. Sabemos ya lo que anuncia esta columna de fuego, ardiendo en llama viva para gloria de Dios… Te rogamos que este Cirio, consagrado a tu nombre, para destruir la oscuridad de esta noche».El Cirio Pascual estará encendido en todas las celebraciones durante las siete semanas de la cincuentena pascual, al lado del ambón de la Palabra, hasta la tarde del domingo de Pentecostés. Una vez concluido el tiempo Pascual, conviene que el Cirio se conserve dignamente en el bautisterio. El Cirio Pascual también se usa durante los bautizos y en las exequias, es decir al principio y el término de la vida temporal, para simbolizar que un cristiano participa de la luz de Cristo a lo largo de todo su camino terreno, como garantía de su definitiva incorporación a Luz de la vida eterna.
  • RESURRECCIÓN DE CRISTO: ¿DE VERDAD RESUCITÓ?

Entre uno de los rasgos característicos de la figura de Jesucristo, que contrasta tremendamente con su condición divina, fue la humillación extrema que sufrió en la hora de su muerte. Una paradoja absoluta. El que ha manifestado ser el propio Hijo de Dios, aquel que reunía a las multitudes y arrastraba tras sí a los discípulos, muere solo, abandonado e incluso negado y traicionado por los suyos.
También este rasgo es único: es el único Dios humillado de la historia. Además, va a la muerte como al núcleo principal de su misión. Y el Evangelio ve en la cruz el lugar en que resplandece la gloria del amor divino.

Los evangelios narran, por otra parte, las dificultades que experimentó, incluso con sus propios discípulos, para lograr que sus contemporáneos aceptaran la idea de un mesianismo espiritual cuya realización pasaría, no por un triunfo político, sino por un abismo de sufrimiento, como preludio al surgir de un mundo nuevo, el de la Resurrección.

Y la descripción de la figura de Cristo en los evangelios concluye con otro rasgo singular: el testimonio de su resurrección de entre los muertos. No hay ningún otro hombre del que se haya afirmado seriamente algo semejante.

La muerte de Jesucristo y la causa de su condena, son dos hechos materialmente inscritos en la historia, y que, como después veremos, nadie ya se atreve a negar: Jesucristo fue históricamente crucificado bajo Poncio Pilato a causa de su reivindicación divina.

El hecho de su resurrección, sin embargo, sí es negado por algunas personas, que afirman que no se trata de algo empíricamente comprobable, y que por tanto sus apariciones después de muerto tendrían que deberse a una ilusión óptica, una sugestión o algún tipo de alucinación, producida sin duda por su deseo de que resucitara.

Considero muy creíble que Dios, si realmente es Dios, haga cosas extraordinarias si lo considera necesario. Lo que me sorprender es la capacidad de algunos creyentes para aceptar explicaciones mucho más difíciles de creer que un milagro: cualquier cosa, todo, antes que admitir que Dios pueda hacer algo que se salga de lo ordinario.

Algunos explican la Resurrección hablando de ilusiones ópticas, y habría que recordarles quizá que la reacción de los discípulos ante las primeras noticias de la resurrección de Cristo fue inicialmente escéptica (estaban sombríos y abatidos, y aquel primer anuncio les pareció un desatino), y difícilmente se producen sugestiones, alucinaciones o ilusiones ópticas (y menos aún si tienen que ser colectivas) entre personas en actitud escéptica. Además, tampoco se explicaría por qué esas sugestiones sólo duraron cuarenta días, hasta la Ascensión, y después ya nadie volvió a tenerlas.

Los guardias que custodiaban el sepulcro dijeron -y después lo han repetido muchos otros- que los discípulos robaron el cuerpo mientras ellos dormían: curioso testimonio el de unos testigos dormidos, y poco concluyente para intentar rebatir algo que -durante su supuesto sueño- les fue imposible presenciar.

Sin embargo, el testimonio de la Resurrección dado por los apóstoles y por los primeros discípulos satisface plenamente las exigencias del método científico. Es de destacar, sobre todo, el asombroso comportamiento de los discípulos al comprobar la realidad de la noticia por las múltiples apariciones de Jesucristo.

Si esas apariciones no fueran reales, no se explicaría que esos hombres que habían sido cobardes y habían huido asustados ante el prendimiento de su maestro, a los pocos días estén proclamando su Resurrección, sin miedo a ser perseguidos, encarcelados y finalmente ejecutados, afirmando repetidamente que no pueden dejar de decir lo que han visto y oído: el milagro portentoso de la Resurrección, del que habían sido testigos por aquellas apariciones, y que había transformado sus vidas.

La historicidad es de tal índole que la única explicación plausible del origen y del éxito de esa afirmación es que se trate de un acontecimiento real e histórico.

Por otra parte, el testimonio de los evangelios sobre la resurrección de Jesucristo es masivo y universal: todo el conjunto del Nuevo Testamento sería impensable y contradictorio si el portador y el objeto de su mensaje hubiese terminado simplemente con el fracaso de su muerte infamante en una cruz.

  • RESURRECCIÓN: SÍMBOLOS DE LA RESURRECCIÓN

SÍMBOLOS DE LA RESURRECCIÓN

¿Cómo representar la resurrección? Una realidad tan difícil de describir encontró en la Palabra de Dios numerosas referencias que fueron simbólicamente referidas a la resurrección.
Los cristianos fueron tomando numerosos símbolos para representar gráficamente la realidad de la Pascua. Veamos algunos de ellos.

  • – El Alfa y la Omega: El principio y el fin.

El Señor es el principio y el fin del espacio y del tiempo

.

* Is 41,4
* Is 44,6
* Ap 21,1
* Ap 22,13.
En el siglo III aparecen las letras griegas Alfa y Omega en las tumbas de los cristianos. Estas letras representan la esperanza de la resurrección.

  • – La Abeja.

Para los pueblos antiguos, la abeja era un símbolo de la vida que resurge de la muerte y la descomposición. Los espartanos tenían la costumbre de conservar en miel los cadáveres de sus reyes.

* Prov 6,8
* Jue 14,8
* Salm 118,12

  • – El Águila.

En el simbolismo religioso el águila representa la reina de las aves. Representa la fuerza y la permanencia
* Is 40,31
* Ex 19,4
* Dt 32,11
* Salm 103,5
* Dt 28,49
* Job 39, 27-30
Para resaltar la grandiosidad y la permanencia de la Palabra de Dios, en la Edad Media se empezó a utilizar la figura de un águila con las alas extendidas como atril en las Iglesias.

  • – El Árbol

En los pueblos antiguos que vivían cercanos a los desiertos el árbol se consideraba como la revelación de la vida, ya que hundía sus raíces en el fondo de la tierra, crecía y se hacía más alto y más fuerte que cualquier ser humano.
* Gn 2,9
* Gn 2, 16 ss.
* Gn 3,22
* Prov 3,18
* Salm 1,3
* Cant 2,3
* Is 61,3
* Dn 4, 8.17
* Job 14,7
en el Nuevo Testamento los árboles que dan fruto y los que no lo dan son una imagen de los hombres buenos o malos:
* Mt 3,10
* Lc 3,10
* Jud 12
* Ap 22,2

  • – El Gallo

En el mundo antiguo el gallo tiene muchos significados. El canto del gallo, que ahuyenta los poderes de las tinieblas y del mal, se convirtió en símbolo de la vigilancia y de la resurrección.
* Prov 30, 31
* Job 38, 36
* Mt 26, 34
* Mc 14, 66-72
* MC 13,35
en muchos sepulcros cristianos se dibujaba un gallo como símbolo de la resurrección. La figura del gallo que existe en lo alto de muchas torres de Iglesias tienen la función de proteger del relámpago y del granizo, pero simbólicamente representan la vigilancia (para que no nos pase lo mismo que a Pedro) y de la resurrección.

  • – La Langosta

La langosta tiene una primera representación negativa:
* Ex 10,12-15
* Ex 10,15
* Salm 78,46
* Dt 28,38
* Jl 1,4
Las langostas se representan como símbolos hostiles enviados como castigo de Dios. Representa los poderes hostiles a Dios.
En el Renacimiento la langosta, debido a su peculiaridad de cambiar la piel, aparece como símbolo de la resurrección.

  • – El León

Desde la antigüedad el león ha simbolizado para los seres humanos el rey de los animales. Se creía que su naturaleza tenía una afinidad esencial con el fuego; que de sus ojos irradiaba el fuego del sol con una fuerza en cierto modo animal. La figura del león se ponía en las puertas de los templos paganos antiguos y en los tronos reales, como señal de poder y vigilancia. También el león representaba en algunas ocasiones poderes catastróficos.
En la Biblia la imagen del león aparece con los significados positivos y negativos:
* Jer 50,17
* Ez 19,3-7
* Salm 22,14
* Salm 22,22
* Salm 35,17
* Dn 6
* Dn 6,23
* Jue 14,5ss
* Eclo 27,28
* 1Re 10,18-21
en la imagen del león se manifiesta la llamada al mando:
* Gn 49, 9ss
en las cartas apostólicas el león aparece como símbolo de los poderes de las tinieblas:
* 1 Pe 5,8
* 2 Tim 4,17
* Ap 5,5
en la antigüedad decían que el león mientras dormía vigilaba (de ahí la figura del león en las puertas y en los llamadores de las puertas). Durante la edad media, para explicar el simbolismo del león, se decía que las leonas parían a su cachorro muerto, pero que su padre lo despertaba al tercer día con su aliento, como también Jesucristo fue despertado de entre los muertos.
La victoria del Hijo del Hombre sobre los poderes de las tinieblas se expresa en el salmo 90,13.

  • – La Luna

Las fases de la luna ponen de manifiesto que el astro de la noche está sometido a la ley de la muerte y el nacimiento cíclicos. Los hombres antiguos pensaban que así como la luna influía en las mareas, así influía también en las enfermedades de las personas, en la muerte, en la fecundidad y la resurrección.
* Gn 1,14
* Is 1,13ss.
* Nm 28,11-15
* Salm 72,5
* Salm 89,38
* Is 24,23
en el AT se le atribuye a la luna un significado de fertilidad:
* Is 3,18
* Jue 8,21
en el NT aparece la mujer del Apocalipsis que está envuelta por el sol y tiene los pies sobre la luna:
* Ap 12,1.
Cuando tenga lugar el retorno de Cristo, el sol se oscurecerá y la luna nos dará su resplandor.
* MC 13,24
* Ap 21,23
en la Edad Media el simbolismo de la luna se trasladó en gran parte a la Virgen María, equiparada a la mujer del Apocalipsis, representada de pie sobre la luna.
La luna con su aparecer y reaparecer tiene un simbolismo de resurrección.

  • – La Miel

Como producto misterioso de la abeja, la miel era para el hombre primitivo portadora de fuerzas especiales y servía como medio curativo y ahuyentador de los demonios. El significado de la miel como símbolo de la vida aparece en el relato de Sansón, que encontró en el cadáver del león que él había matado un enjambre y miel (Jue 14,8)
El león devorador es a su vez una imagen de la muerte, de la que brota nueva vida. Si el pueblo de Israel fuera fiel, Dios lo saciaría de miel silvestre
* Salm 81,17
* Is 7,15
* Salm 119,103
* Ez 3,3
* Prov 24,13ss
* 1 Sam 14,27
* Mt 3,4
* Lc 24,42
* Ap 10,9

  • – El Pez

Tiene varios simbolismos. En Jon 2 se nos cuenta la historia de Jonás y el pez. El hecho de ser tragado por el pez indica el traspasar los umbrales del más allá; sólo por la palabra de Dios la vida fue devuelta al profeta.

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En el AT se compara a los hombres con peces:
* Eclo 9,12
* Hab 1,14
* Ez 47,9
en Mat 12,39 ss. aparece el relato de Jonás como una prefiguración de la muerte y resurrección de Cristo.
También en el NT el pez representa al hombre:
* Mt 4,19
* Lc 5,10
* Mt 7,10
* MC 6,35-44
El Señor después de su resurrección se aparece en el lago de Tiberíades a sus discípulos, que habían salido a pescar inútilmente.
* Jn 21,3-13.
En la interpretación del número 153 que fueron los peces que recogieron, los autores afirman que ése era el número de especies de peces que conocían en aquella época, que ahora simbolizan a toda clase de hombres a los que llega la red de la Iglesia.
El pez en la antigüedad se concibe como portador de salvación. La palabra pez en griego, “ICHTHYS”, se vio como símbolo de Jesús por las iniciales de su abreviatura: Iesous Christos Theou Huyos Soter que significa: Jesucristo, Hijo de Dios, Salvador.
En la época de las persecuciones contra los cristianos, la imagen del pez era el signo secreto de reconocimiento de los cristianos. El pozo bautismal fue llamado piscina (= estanque de peces). en las pinturas de las catacumbas aparece el pez como símbolo de la eucaristía. Hasta el siglo IX se representaba en la última cena de Jesús el pez junto al pan y al vino.

  • – La Rana

Debido a su gran fertilidad, la rana simbolizó para los antiguos egipcios la fuerza del nacimiento de la vida; la diosa del nacimiento Heket fue representada con cabeza de rana. En época tardía se vio en este anfibio un símbolo del nuevo nacimiento.
Los israelitas consideraban la rana como personificación de poderes demoniacos, pero que podían estar al servicio de Dios:
* Ex 7,28
* Ex 8,2
* Ap 16,13
El sapo fue equiparado muchas veces a la rana.
En el arte copto, la rana se convirtió en símbolo de la resurrección y de la vida eterna.

  • – La Simiente, La Semilla

La semilla contiene germinalmente todas las partes de la planta futura. Entre los antiguos labradores existía la costumbre de poner al recién nacido en un cesto de semilla y rociarlo con granos —originariamente en la esperanza de que la fuerza vital de la semilla se transmitiera al niño—. Puesto que del grano de semilla sólo puede brotar nueva vida cuando la antigua envoltura se rompe desde dentro (simbólicamente una muerte), la semilla se convirtió no sólo en imagen de la vida y del desarrollo, sino también de la resurrección.
* Gn 1,11
* Lv 16,16
* Os 2,25
* Salm 126,5 SS
* Gn 3,15
* Gál 6,7-8
* 2Cor 9,6
La palabra semilla se empezó a entender pronto en un sentido espiritual:
* MC 4,14
* Lc 8,11
* Mt 13,22ss
* Mt 13,38
* MC 4,30ss
* Mt17,20
* Lc17,6
* 1Cor 15,42ss
* 1Ped 1,23

  • – El Sol

La fuerza del sol, productora de luz y de calor, fue reconocida ya por el hombre prehistórico y venerada como manifestación de un poder supraterreno.
* Gn 1,14-19
* Eclo 42,16
* Is 60,20
* Salm 84,12
* Jue 5,31
* Cant 6,10
* Lc 1,78s
* Mt 5,45
* Mt 17,2
* Ap 1,16
* Mt 13,43
* Lc 23,45
* Ap 12,1
El domingo se llamaba en casi todas las culturas antiguas el día del sol incluso hoy en algunos idiomas se mantiene esa etimología: Inglés: Sunday, Alemán: Sonntag.
El cristianismo primitivo cambió el sentido y le empezó a llamar el Día del Señor = Domingo.
Como el sol que se oculta por la tarde en occidente vuelve a salir por la mañana en oriente, así Cristo se levanta de entre los muertos.

  • – El Trigo, La Espiga

Ningún otro hecho manifiesta tan claramente al hombre la ley del morir y resucitar como el acontecimiento de la siembra y la cosecha. Así como el grano de trigo crece desde el seno oscuro de la tierra al encuentro de la vida, así también el hombre viene de un oscuro fondo primero; y, en el fondo el destino de uno y otro es volver de nuevo a su origen.
* Gn 41,5-27
* Rut 2,1-12
* Cant 7,3
* Jn 12,24
* 1 Cor 15,36s
* MC 4,26ss
La teología medieval vio en el grano de trigo un símbolo de Cristo que desciende al mundo subterráneo y resucita entre los muertos. La relación entre el fruto del trigo y la comida sacramental era tan frecuente que se pudo hacer referencia a la eucaristía mediante espigas.

  • – Las Trompas y Las Trompetas

En las culturas antiguas se usaban estos instrumentos para dar señales de todo tipo, ya fuese en la guerra, en las fiesta
* 1Rey 1,34
* Lv 25,9
* Ex 19,13
* Ex 19,16
* Jos 6,16.20
* Nm 10,9
* 1 Mac 4,40
* Zac 9,15
* 1Cor 15,52
* Mt 24,31
* 1Tes 4,16
* Ap 1,10
La forma de hacer las trompetas de plata para llamar al pueblo de Israel (Nm 10,1-10), se utilizó en el arte medieval como símbolo de la resurrección. En el NT se menciona la trompa en relación con la resurrección de los muertos y la reunión de los elegidos, este instrumento aparece sobre todo en representaciones del juicio final.

  • PASIÓN, MUERTE Y RESURRECCIÓN DE JESÚS


Vamos a detenernos en los datos bíblicos que nos cuentan la pasión, muerte y resurrección de nuestro Señor.

Sucesos anteriores a la cruz:

* La última cena. Lc. 22,14
* Getsemaní. Mt 26,36
* El arresto. Jn 18,12
* Jesús ante Caifás. Lc 22,54
* Jesús ante Pilato. Mc 15,1
* Jesús ante Herodes. Lc 23, 6-10
* Vuelta a Pilato. Lc 23,11
* Sentencia. Lc 23, 23-24
* Crucifixión. Lc 23,33

Jesús en la cruz:

1. Llegada al Gólgota. Mc 15,25
2. Primera palabra. «Padre perdónales…» Lc 23,34
3. Los soldados parten sus vestiduras. Mc 15,24
4. Los que pasaban se burlan de él. Mt 23,39-40
5. Los príncipes de los sacerdotes se burlan de él. Mc 15,31
6. Los soldados se burlan de él. Lc 23, 36-37
7. Uno de los ladrones le desafía. Lc 23, 39
8. Otro de los ladrones le implora. Lc 23, 40-42
9. Segunda palabra: «Hoy estarás conmigo en el Paraíso» Lc 23,43
10. Tercera palabra: «Madre, he aquí tu hijo.» Jn 19, 26-27
11. Se hacen tinieblas. Mc 15,33
12. Cuarta palabra: «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado? Mt 27,46
13. Quinta palabra: «Tengo sed.» Jn 19,28
14. Sexta palabra: «Consumado es.» Jn 19,30
15. Séptima palabra: «Padre, en tu manos encomiendo mi Espíritu.» Lc 23,46

Sucesos posteriores a la cruz:

1. La tierra tiembla y se parte el velo del Templo. Mt 27,51
2. Se abren las tumbas. Mt 27,52
3. El centurión confiesa a Cristo. Mt 27,54
4. La multitud regresa compungida. Lc 23,48
5. Rompen las piernas a los dos ladrones. Jn 19, 31-32
6. Traspasan el costado de Jesús. Jn 19,34
7. Jesús es puesto en el sepulcro. Jn 19,38-42
8. El sepulcro es sellado y guardado. Mt 27,66

Orden de las apariciones en la resurrección:

1. A María Magdalena. Mc 16,9
2. A las mujeres. Mt 28,9
3. A Pedro. 1 Cor 15,5
4. A dos discípulos camino de Emaús. Lc 14,15-31
5. A los diez discípulos. Jn 20,19-24
6. A Tomás. Jn 20,26-28
7. A los discípulos, en el mar de Tiberíades. Jn 21,1-24
8. A los once, en Galilea. Mt 28,16-17
9. A quinientos hermanos juntos. 1 Cor 15,6
10. A Santiago. 1 Cor 15,7
11. A los once, en la Ascensión. Hech 1, 1-9
12. A Pablo. Hech 9,1-5 y 1 Cor 15,8

FUENTE: ACIPRENSA