Bautizar en la Concatedral

¡Enhorabuena!

Vuestros familiares, amigos y vecinos sin duda os han felicitado ya. También la Comunidad Parroquial, a la que pertenecéis, se une a esta alegría y os felicita sinceramente:

1. Porque habéis aceptado la misión de colaborar con Dios Creador

2. Porque habéis asumido la responsabilidad de ser padres

3. Porque estáis en San Nicolás para encomendarl@ a la Virgen del Remedio y al protector de lo niñ@s que es San Nicolás

¡Hay que Celebrarlo!

Celebrar algo es compartir festivamente lo más íntimo de nuestra vida a través de unos signos o gestos externos. Es posible que hayáis escuchado esta expresión: “Hay que avisar al cura, para ver cuándo bautizamos al niño”. Está muy bien. Pero… ¿Habéis pensado los motivos por los que queréis hacer esto?

¿Por qué/para qué deseáis bautizar a vuestro hijo/a?

Porque siempre se ha hecho así…
Porque en la familia todos estamos bautizados…
Porque somos creyentes practicantes…
Para que así pueda recibir los otros sacramentos…
Para que…

¿Qué NO ES el bautismo?

No es apuntar a un hijo/a en el libro de la Parroquia para cuando necesite un certificado.
No es una fiesta de niños, ni una reunión de padres y amigos para que puedan conocer al recién nacido.
No es una bendición más o menos mágica para que el niño/a tenga salud.
No es asegurarle la salvación eterna sin más.

Vuestro Compromiso

Ser ejemplo de fe con coherencia de vida y actitudes cristianas.
Enseñarle a conocer a Dios Padre, a tratar a Jesucristo y amar a Santa María, Virgen.
A observar los mandamientos de la ley de Dios y de la Iglesia.
Iniciarlo en la oración.
Tener signos cristianos en casa.