El pasado domingo 12 de febrero, Manos Unidas celebró su Jornada anual a través de la cual se nos invita a ayunar como símbolo de solidaridad con aquellos que “ayunan” por necesidad durante todo el año. En la campaña de este año, Manos Unidas nos recuerda la especial incidencia que enfermedades como el sida, el paludismo y la tuberculosis tienen entre los colectivos más pobres de la Tierra. Todos tenemos derecho a la salud, nos dice esta querida institución eclesial (promovida en 1960 por las mujeres de la Acción Católica Española). Los más pobres, también.

Las 71 delegaciones de Manos Unidas de toda España registran estos días su máxima actividad, ya que están ultimando las actividades orientadas al lanzamiento de su nueva campaña, que será la quincuagésima tercera, y que en esta ocasión lleva por lema La salud, derecho de todos: ¡Actúa!

El lema hace referencia al Objetivo 6 del Milenio: combatir el VIH/sida, el paludismo (malaria) y otras enfermedades, y “quiere ser –afirma Manos Unidas– un llamamiento en pro del desarrollo integral de cada persona y del desarrollo solidario de la humanidad, desde un enfoque integral de la promoción de la salud y de las condiciones básicas de vida de las personas”.

cartel Campaña Manos Unidas 2012 sobre la saludCartel de la Campaña contra el Hambre de Manos Unidas 2012

En el cartel de la campaña vemos un estetoscopio, como símbolo de la prevención en la salud, unido a la representación gráfica de la tierra. Su autor, Manuel Sayar Costales, quiere subrayar con él la idea de que “el objetivo de la detención y reducción de las graves enfermedades que azotan a las zonas del mundo menos favorecidas ha de ser el resultado de un proyecto común de toda la sociedad. Una sociedad solidaria basada en el apoyo y la cooperación de cada individuo”

Repasemos las enfermedades a las que se refiere Manos Unidas.

  • VIH/sida

El sida se expandió con rapidez en la década de los 80, causando un enorme revuelo mundial. Desde entonces, la investigación y los tratamientos han avanzado mucho. A pesar de eso, sigue siendo la principal infección mortal del mundo. Afecta a las personas infectadas por el virus de la inmundeficiencia humana (VIH), cuyo organismo no presenta una respuesta adecuada frente a las infecciones y frente a otros procesos patológicos.

Más de 33 millones de personas padecen el VIH, de los cuales, más de 22 millones viven en el África subsahariana, donde el sida está asociado a otros problemas: la pobreza, la malnutrición, la tuberculosis, la malaria y el escaso nivel de educación sanitaria. En el año 2008, aproximadamente 17,5 millones de menores de 18 años quedaron huérfanos por esta causa; 14,1 millones, en el África subsahariana.

Las mujeres y las niñas son más vulnerables a la infección por el VIH. En los países más afectados, las encuestas nacionales más recientes indican que por cada hombre joven infectado llega a haber hasta tres mujeres jóvenes en la misma situación.

 

Más de 33 millones de personas padecen el VIH,
de los cuales más de 22 millones viven en el África subsahariana,
donde el sida está asociado a problemas como la pobreza o la malnutrición.

La mujer embarazada portadora tiene un 35% de probabilidades de transmitírselo al bebé, y la mitad de los lactantes infectados mueren antes de los 2 años.

En la actualidad, existe una respuesta terapéutica al sida amplia y efectiva, pero falta muchísimo por recorrerpara que puedan incorporar a ella todos los enfermos.

  • El paludismo o malaria

La importancia del sida casi ha dejado en segundo lugar un problema sanitario extraordinariamente importante, muy presente entre los más pobres: el paludismo, enfermedad febril aguda causada por un parásito, denominado Plasmodium, que se transmite a través de la picadura de mosquitos infectados. Estos mosquitos pican, sobre todo, al anochecer y al amanecer. Los parásitos se multiplican en el hígado y después infectan los glóbulos rojos.

No es fácil reconocer la causa de los primeros síntomas (fiebre, dolor de cabeza, escalofríos y vómitos, que generalmente aparecen de 10 a 15 días después de la picadura), debido a que pueden asociarse a otras dolencias. Si no se trata a tiempo, puede poner en peligro la vida del enfermo de forma rápida, porque altera el riego sanguíneo de órganos vitales.

Para combatirla, es eficaz el tratamiento con varios medicamentos basados en la artemisinina, pero la resistencia a los antipalúdicos está aumentando, lo que dificulta el control de la enfermedad.

En 2008, hubo 247 millones de casos
de paludismo en el mundo.
Cada 45 segundos muere un niño
en África a causa de la malaria.

 

 

 

 

Esta enfermedad es causa de numerosos abortos (hasta un 60% en el caso de la infección por Plasmodium falciparum), eleva las tasas de mortalidad materna del 10% al 50% y provoca bajo peso al nacer. Se calcula que anualmente mueren 200.000 lactantes a consecuencia del paludismo padecido durante el embarazo.

Los niños pequeños que viven en zonas de riesgo, que todavía no han desarrollado inmunidad frente a las formas más graves de la enfermedad, corren un riesgo especial. Las mujeres con infección palúdica placentaria también corren mayor riesgo de transmitir la infección a sus hijos recién nacidos. Igualmente, los pacientes con VIH/sida tienen también mayor riesgo de sufrir el paludismo en caso de ser infectados.

En 2008, hubo 247 millones de casos de paludismo en el mundo, que causaron cerca de un millón de muertes, sobre todo en niños africanos. En este continente, cada 45 segundos muere un niño de paludismo. La enfermedad provoca un 20% de las muertes infantiles. Es la primera causa de muerte en África.

médico en Etiopía campaña Manos Unidas 2012 sobre la salud

Aproximadamente, la mitad de la población mundial corre el riesgo de padecer paludismo. Al igual que sucede en el caso del sida, la incidencia es mucho mayor entre los más pobres. La mayoría de los casos y de las muertes se registran en el África subsahariana.

No obstante, también se ven afectadas Asia, Latinoamérica y, en menor medida, Oriente Medio y algunas zonas de Europa. En 2008, el paludismo se daba en 108 países y territorios.

  • Tuberculosis

La tuberculosis es la segunda causa de muerte en el mundo, después del VIH/sida. Era un azote de la humanidad hace cien años. Algunas estadísticas hablan de que, en 1900, el 97 % de la población tenía lesiones tuberculosas. Con posterioridad, su incidencia se fue reduciendo, pero hoy no puede considerarse una enfermedad erradicada, ni mucho menos, ya que se producen en el mundo entre ocho y diez millones de casos nuevos por año. La mayor parte se encuentran en países poco desarrollados.

Enfermar de VIH y de tuberculosis a la vez supone frecuentemente la muerte, porque cada enfermedad acelera el avance de la otra. De hecho, son numerosos los enfermos de sida que mueren de tuberculosis.

La pobreza, la mala alimentación,
la falta de higiene o de vivienda
incrementan la posibilidad de contraer la tuberculosis.

 

 

 

 

La pobreza, la mala alimentación, la falta de higiene o de vivienda, y la enfermedades que debilitan las defensas son factores de riesgo que incrementan la posibilidad de caer enfermo, factores que pueden ser agravados por la situación económica, política y social que sufren los países. Veintidós países empobrecidos padecen el 80% de los casos de tuberculosis en el mundo.

La enfermedad se propaga por el aire y se contagia en condiciones de hacinamiento y de falta de salubridad. Basta inhalar unos pocos gérmenes para infectarse. Si el que tiene tuberculosis activa no recibe tratamiento, puede infectar a una media de diez a quince personas al año, aunque el portador no desarrolle la enfermedad.

Un tratamiento efectivo requiere tomar varios medicamentos durante un mínimo de seis meses. Actualmente, en todos los países estudiados, se ha comprobado la existencia de cepas resistentes a alguno de estos medicamentos. Ello se debe al hecho de haber seguido tratamientos parciales o irregulares, sin respetar los tiempos y plazos indicados por los médicos.

La mayoría de los laboratorios siguen utilizando el método de diagnóstico de hace un siglo, basado en el análisis microscópico del esputo. Y todavía no hay vacuna para la tuberculosis pulmonar, que es la más frecuente.

JAVIER FERNÁNDEZ, Departamento de Comunicación de Manos Unidas
By Published On: 20 febrero, 2012Categories: CAMPAÑASTags: